Actos estéticos

Besos sobre Oscar Wilde

La tumba de Oscar Wilde está en el cementerio de Pere Lachaise  en Paris, donde descansan en paz muchos artistas famosos con sus tumbas que se salen de lo normal y nos deslumbran por su belleza y por la carga emocional de sus protagonistas: Edif Píaf, Jim Morrinsson, Marcel Proust, Moliere, Apoilenaire, Balzac, Modigliani, La Fontaine, Abelardo y Eloisa, Isadora Dunca etc. etc.

De todas estas tumbas la de Oscar Wilde ha sido la que más ha sufrido de la censura y atosigamiento de las autoridades de los primeros años del siglo XX. Es una de las más visitadas del cementerio junto con la de Jim Morrinsson. En 1990 alguien se le ocurrió estampar un beso de carmín en la tumba como homenaje a este dramaturgo irlandés y que desde ese momento se ha tornado una costumbre: Besar su tumba con los labios recién pintados. Que hermosa acción de amor¡¡¡¡ y que acto de respeto estético tan sutil y poético. Oscar Wilde debe estar encantado de estas pinceladas de amor.

Es verdad que con el tiempo resultó un muro lleno de grafitis que se podría haber solucionado como palimpsesto reeditable natural, pero no menos artístico y poético.

Como siempre las autoridades del momento ya se encargaron de vallar la tumba para que no se llenara de grafitis soeces , con un cercado de cristal no sabemos muy bien con qué intención civilizadora que, como siempre, suele ser castrante y triste.

Con el tiempo este cristal castrante se va llenando de besos multicolores…

… y besos y besos y más besos.

 

………………..o0o…………………

 

 

La Imperfecta belleza

Una mandarina demasiado grande no sirve porque deben venir muchas en un kilo. Una zanahoria deforme se desecha porque no tiene la apariencia que se espera de ella. Un calabacín con un golpe se descarta, aunque su sabor está intacto. Una cantidad indecente de comida se tira por criterios estéticos. ¿Puede producirse en serie algo natural? ¿Debe considerarse un error o un antídoto a la belleza convencional y aburrida?

Francia es el primer país del mundo que ha prohibido tirar o destruir la comida. A raíz de esta noticia, descubrimos una verdad vergonzosa: se calcula que un tercio de la comida que se produce se tira. También se estima que con la mitad de la comida que se tira se alimentaría a todas las personas que pasan hambre en el mundo. Se tira comida en todos los pasos de la cadena, desde el huerto hasta los hogares, y por muchos motivos. Sin embargo, el más llamativo es: por criterios estéticos.

Existen cánones de belleza que determinan si las piezas son aptas para el consumo. En la fase final incluso se “maquilla” cada unidad para lograr el aspecto deseado. Como consecuencia y sin darnos cuenta hemos asimilado una belleza como natural cuando en realidad no lo es: no todos los tomates son igual de rojos ni todas las zanahorias son regulares ni todas las mandarinas tienen el mismo diámetro.


Las imperfectas verduras, fotografía de Ampi Aristu

La Imperfecta belleza empieza por ser un punto de encuentro entre personas con una sensibilidad común: coloquios, exposiciones, publicaciones y cenas íntegramente con productos recuperados e imperfectos. Aunque nuestra intención es que crezca. El objetivo es dar visibilidad a una verdad, despertar consciencias y replantear nuestros hábitos de consumo. La suma de pequeños actos es capaz de provocar un cambio.