SIETE GUERREROS NORTUMBRIOS

Investigación sobre la lápida de Borges

Lapida-de-Borges-P.-general


Lápida de Jorge Luis Borges en Ginebra,

Aunque ya no se trata de nuevos cuentos o poemas, sino de ensayos, tesis e investigaciones escritas por gran cantidad de autores, el inagotable personaje de Jorge Luis Borges sigue generando material. Porque ya no caben dudas: Borges hizo de sí mismo un personaje, que coincide pero también excede al autor de su obra. El último de ellos es el que el investigador argentino Martín Hadis devela en su nuevo libro Siete guerreros nortumbrios: el significado de las imágenes e inscripciones que componen la lápida que señala el sitio en el que el escritor fue enterrado en el cementerio de Ginebra, Suiza, en 1986.

No es el primero de los trabajos que Hadis le ha dedicado a Jorge Luis Borges. Ya en Literatos y excéntricos, el autor descendía por la rama inglesa del árbol genealógico del autor de Ficciones. Esa y otras investigaciones lo fueron acercando al enigma de la lápida. “A través de ellas fui entendiendo a Borges más profundamente y por ende, sumando elementos para descifrar el código tallado en la roca”, afirma Hadis. “Este libro está basado en la convergencia de toda esa información y es el resultado de dos décadas de estudio y análisis”. Trabajo que, según él mismo concede, no ha sido sencillo: “logré romper el código hace unos dos años y recién ahí comencé a escribirlo”.

El título refiere a los siete guerreros tallados en la cara anterior de la lápida, realizada por el escultor argentino Eduardo Longato según un diseño hecho por la viuda del escritor, María Kodama. El anverso de la piedra se completa con una frase en inglés antiguo y una cruz celta, mientras que su reverso presenta la imagen de una embarcación vikinga y otras dos frases, una escrita en escandinavo y la otra, una dedicatoria: “De Ulrica a Javier Otárola”. Hadis acepta que cada uno de esos elementos que componen la piedra “son borgeanos, aunque no tan obvios como los laberintos o los tigres”, por lo tanto no tan sencillos de rastrear dentro de su obra formal. “No están ‘expuestos’ en la obra, sino enhebrados en ella. No diría que me sorprenden los elementos en sí; lo que causa asombro es la curiosa armonía que existe entre ellos, cómo resuenan entre sí y la cadena infinita de alusiones que estos inician hacia la vida y la obra de Borges.”

Sin embargo, aunque casi no refieran a ninguno de sus textos en verso o en prosa, el conjunto de esos elementos innegable- mente refieren al Borges más íntimo. “Esos símbolos y frases apuntan directamente al núcleo de su obra y sus pasiones centrales: el coraje, el destino, la erudición y los idiomas”, continúa el investigador. Según Hadis, “Borges describe la escultura de los siete guerreros ya en 1951, en su libro Antiguas literaturas germánicas. La frase que figura debajo de ellos pertenece a un poema sajón del siglo X (‘La batalla de Maldon’), mientras que una de las frases del reverso es el epígrafe ‘Ulrica, uno de sus cuentos’. La otra pertenece a un poema épico de origen islandés.”

La escritura de Siete guerreros nortumbrios demandó a Hadis una exploración laboriosa, ya que no sólo se trató de la búsqueda exhaustiva del origen de cada frase o el significado de cada figura, sino que “es el resultado de años de esfuerzo y aprendizajes diversos, y de tres décadas de leer a Borges asociándolo a todas las disciplinas que estudié estos años”. Un trabajo al borde de la obsesión, que ha dado como resultado este libro complejo que los lectores de Borges sabrán disfrutar con gratitud.

Como recompensa adicional, el esfuerzo tuvo para Martín Hadis un valor agregado insuperable: visitar en persona la tumba de Borges en Suiza. “Lo hice en 2001 y fue raro estar ahí: leer los textos en inglés y nórdico antiguo en la roca, y ver esas imágenes que, a pesar de su origen sajón y vikingo remiten en el contexto de la obra de Borges a la Argentina. La sensación fue de estar fuera del espacio y del tiempo.” Una experiencia a la que los lectores del gran escritor argentino están habituados, pero que no deja de maravillar y sorprender. Muerto, Borges sigue siendo un enigma a resolver.

EL ARTE NOS VUELVE INMORTALES

Piramides de Giza

EL ARTE NOS VUELVE INMORTALES

servido por alberka 14 diciembre 2008

Alguien dejó escrito una vez que la diferencia entre Jorge Manrique y cualquier otra persona es que éste convirtió una circunstancia tan habitual como la muerte de un ser querido en una obra de arte. Y, si los casos en la literatura son múltiples, los que se pueden encontrar en el campo de las artes plásticas no les van a la zaga: desde los túmulos prehistóricos, pasando por las catacumbas paleocristianas, las pietàs y mementos mori barrocos o las grandes pirámides faraónicas, la muerte es un elemento que, como parte de la vida, ha sido entendido y “celebrado” de muy diversas maneras a lo largo de la Historia del Arte. Ningún otro momento mejor para revisarlos que estos días, en los que en medio mundo celebramos la festividad de Todos los Santos.

La conmemoración de la muerte tendrá en los primeros tiempos de la existencia humana un fuerte carácter arquitectónico, derivado de la inevitable necesidad de hallar para los decesos que tengan lugar en el seno de estas comunidades ya sedentarias formas adecuadas de enterramiento. Así, junto con las primeras viviendas, aparecerán también los primeros espacios y rituales de culto asociados a la muerte. En el Neolítico podemos encontrar ya monumentos funerarios en la forma de grandes megalitos que reflejan la existencia de una sociedad organizada y jerárquica. Y, según hablemos de determinados poblados o regiones, las tipologías varían enormemente, desde el sencillo menhir hasta construcciones mucho más complejas, como los famosos crómlechs en círculo de Stonehenge o las sepulturas colectivas indicadas por los dólmenes.

Este primer nivel en la concepción de la muerte como una circunstancia rodeada de un significado supravital alcanzará una magnificencia, aún no superada, en las civilizaciones del antiguo Egipto, en las que el culto a los dioses y las teorías acerca de la vida más allá de la muerte serán una constante que impregne todos los estratos. Las pirámides faraónicas y las grandes mastabas de sus dignatarios más importantes se conciben y construyen en base a la creencia de una funcionalidad como espacios de transición a la vida de ultratumba: no suponen la materialización del punto final a una vida, sino la posibilidad de comenzar otra distinta. Todo en estas dos tipologías está pensado para que el difunto alcance un nuevo estadio en la manera prevista y sin dificultades: las pinturas son un recordatorio de lo vivido, las esculturas recipientes donde puede descansar el alma, y los objetos materiales -el ajuar- que acompañan al cuerpo monedas de cambio indispensables para poder pagar el costo del paso al más allá y llevar una vida sin estrecheces. La simbología que inunda estos espacios, por primera vez propiamente arquitectónicos dado que son transitables, es riquísima (como las calidades estéticas) y cada elemento posee un significado individual y otro grupal en relación a un conjunto cosmogónico de una gran complejidad.

Esta es la idea en la que se basarán todas las formas posteriores de rito funerario, desde persas, griegos, micénicos y romanos, hasta las sociedades actuales: la vida no finaliza con la muerte, de una manera u otra según las distintas creencias. Un concepto importante para poder comprender las manifestaciones artísticas asociadas a esta circunstancia, divisibles en dos grandes grupos, dados por la conmemoración y el recuerdo de la mortalidad humana. Existe sin embargo algo capaz de retrasar el olvido de lo que una persona fue, y es la historia (entendida como hechos o la consecución de una serie de actos). Así, y en la estela de los grandes faraones, multitud de personajes han deseado dejar constancia de lo que fueron, de lo que hubieron deseado ser, o de lo que llegaron a obtener; un legado que hoy día conocemos principalmente a través de las manifestaciones asociadas al nombre de figuras de relevancia, ya que, por lo general, son éstas mucho más imperecederas que las de las clases inferiores ( debido a la calidad de los materiales, más resistentes al paso del tiempo). De este modo, podemos encontrar en Persia las tumbas de Ciro y Darío, deudoras de dos tipologías tan diferentes como los iniciales ziggurat y el modelo de hipogeo, o la Tumba de Agamenón, buen ejemplo de tumba de corredor, en Micenas.

Si bien en las manifestaciones asociadas a la arquitectura funeraria de estas civilizaciones –esculturas, pinturas- puede advertirse una cierta intención naturalista, la tónica dominante será el hieratismo, junto con la simplificación volumétrica y compositiva, debiéndose al arte etrusco el naturalismo asociado a la retratística funeraria que aún hoy se mantiene en todo el Mediterráneo. Deja de lado la idealización previa para centrarse en los rasgos del difunto y asume la constatación de la realidad de la muerte como un hecho individual. En los sarcófagos y en las tapas de los vasos canopes encontramos ya el precedente de representaciones posteriores, como los sepulcros góticos, renacentistas y barrocos (el Sepulcro de Don Alfonso de la Cartuja de Miraflores o el Sepulcro del Cardenal Richelieu, obra de Girardon, son buenos ejemplos), así como la prueba de un modelo que encontramos en la Roma antigua: la incineración. Una práctica que cesará con la llegada del estoicismo, a partir del cual prosperará nuevamente la inhumación, más tarde extendida por el cristianismo en el mundo entero. Esta circunstancia va a conllevar la consiguiente proliferación y desarrollo de la tipología de sarcófago, gran protagonista de los más famosos espacios de enterramiento del arte paleocristiano: las catacumbas.

Los temas evolucionarán y, junto con la representación del difunto, será habitual encontrar la presencia de alegorías, o una iconografía específica, que relacionen a la persona con su pasado o procedencia. Algo que será muy habitual a lo largo del barroco posterior en las grandes tumbas de papas y emperadores, como sucede en el caso de los panteones de la familia Médici o en El Escorial, un caso, este último, dedicado por completo a la gloria de un emperador y toda su saga, Felipe II y los Austria.

Es en época barroca cuando podremos encontrar también excepcionales ejemplos de algo que hasta el románico resultaba impracticable: la representación del dolor y la mortalidad de lo divino. Las crucifixiones y las piedades serán algo común en el arte, alcanzándose verdaderos niveles de maestría (algo que no es de extrañar dado el carácter teatral y expresivo del movimiento) y un increíble verismo dentro de la imaginería asociada al culto religioso.

El Neoclásico abrirá, extrañamente, el camino de la idealización dentro de las representaciones de la defunción, del que resultará icónica la obra La Muerte de Marat de David. A partir de aquí el paso quedará libre para románticos (La muerte de Sardanápalo, Delacroix), realistas (El testamento de Isabel la Católica, Rosales), prerrafaelitas (La muerte de Ofelia, Dante Rossetti) y un largo etcétera, que alcanzará desde Goya hasta Picasso (muy relacionados ambos, además, en lo que respecta a su cualidad de artífices de grandes obras que mostrarán el tema de la muerte debida a la guerra) y posteriores (como Salvador Dalí o Ignacio Zuloaga).

Y no es posible finalizar un recorrido por el arte funerario de toda la Historia del Arte sin detenernos en el monumento más famoso de todos: el Taj Mahal. Conjunto de tradición islámica, persa e india, erigido por el Sha Jahan en honor de su favorita, Mumtaz Mahal, cuyo fallecimiento provocará tanto dolor en el emperador mongol que decidirá edificar el mausoleo que consiga la permanencia del recuerdo de su esposa y su inmortalidad por los siglos venideros.

 

Esculturas de Paco Pardo

 Aquí es donde se encuentran las imágenes de mis trabajos escultóricos. Son obras hechas con amor, intentando que sean expresivas y bellas para que atrapen con sus detalles al espectador y que permanezcan en su memoria, como pequeños actos estéticos.
RYZOMA, Taller de escultura:

Taller de escultura con múltiples posibilidades de producción de piezas y variedad de materiales, dirigido por Paco Pardo, con gran experiencia artística profesional que en los últimos años ha diseñado y producido sus obras de arte escultóricas y sus trabajos tanto a colecciones particulares como a empresas.
Los materiales trabajados son principalmente piedra natural, acero Cor-ten y aluminio, pudiendo hacer conbinaciones con otros materiales tales como cristal, hormigón, resinas y madera.
También se han creado piezas de gran envergadura con la incorporación de luz, agua y vegetación.

RYZOMA ofrece
– experiencia.
– creatividad.
– producción de esculturas únicas.
– producción de piezas personalizadas.
– prototipos para producción en serie.
– control y seguimiento de producción.
– asesoramiento y dirección de transporte.
– implicación en los proyectos de colaboración de RYZOMA tanto directa como indirectamente.

Faro de Alejandria

Faro de Alejandria, mateirales: piedra bateig crema, mármol negro de Calatorao, incrustación de aluminio envejecido y grabado

 

bosque de metal

bosque de metal

Bosque de metal, materiales: hierro soldado y aluminio

Bosque de metal, materiales: hierro soldado y aluminio

bosque de piedra

Estas esculturas están ya instaladas en lugares públicos pero sirven de ejemplo como piezas evocadoras que son, para conmemorar hechos históricos o para albergar en su interior cinerarios familiares.

Totem

Totem Funerario Medidas: 250 x 40 x 20 cm. Materiales: Mármol negro

La Muerte de Marat

por Jacques Louis David

Esta obra pertenece al periodo llamado neoclasicismo que tuvo su apogeo a partir de la segunda mitad de siglo XVIII y el primer cuarto de siglo XIX, años en que la Ilustración esta también en pleno apogeo. El neoclasicismo significó una vuelta a los contenidos grecorromanos en cuanto al arte, es decir, es una vuelta a las formas clásicas. Se busca nuevamente el equilibrio y la armonía entre los diferentes elementos. El Neoclasicismo se convierte en una manifestación cultural universal y acorde con las ideas internacionales de la época, que no son otras que las del racionalismo filosófico.

Jacques Louis David es el verdadero promotor del Neoclasicismo, ya que su obra Juramento de los Horacios se puede considerar la primera obra neoclásica de la pintura francesa, también este artista cultivó diferentes temas históricos, mitológicos y contemporáneos. Entre los temas de su tiempo que se refieren a la revolución destaca su obra La Muerte de Marat, donde predomina la fuerza emocional por encima del espíritu clásico.

En esta obra de La Muerte de Marat el artista no representa el momento del acuchillamiento que recibe el personaje, sino el momento después, algo característico de las pinturas de este artista que no representa el momento de la acción de la narración sino el momento antes o después del hecho. El personaje aparece moribundo y reposas sus brazos abiertos, que conjuntamente con la cabeza conforman un triángulo, las manos y los brazos son vigorosos, a pesar de que el personaje esta moribundo, aparecen muy bien trabajados donde hay una gran configuración en cuanto a las manos e incluso el rostro. Una mano está aferrada al papel con que su homicida se había presentado, mientras que lo otra cuelga hacia el suelo donde ha caído el cuchillo ensangrentado que se contrapone a lo inofensiva pluma de escribir que esta situada en la mano del personaje. Otro aspecto que denota belleza en esta obra se da por el tratamiento del cuerpo, ese lenguaje expresivo logrado a través del dibujo esculturesco y poderoso. Se dan los principios del diseño donde la figura se define a través del sombreado, contrastes de luz y sombra, que se puede notar en el cuerpo del personaje, un dibujo que se da con fluidez y ligereza, también se puede ver esa gran flexibilidad del contorno. Hay un fondo oscuro que hace resaltar la palidez del cuerpo y el blanco del turbante que lleva el personaje en la cabeza, con lo que aproxima la imagen a la de un santo mártir, también se puede observar el color rojo que representa la sangre que mancha el agua de la bañera y las sabanas blancas que están junto al personaje. Todos estos elementos se dan con la intención del artista de representas a Marat como un héroe antiguo. Otro aspecto que denota belleza en la obra son los signos corporales que transmiten estados psicológicos de dolor y de pena, donde es el cuerpo el que transmite estas ideas conjuntamente con el rostro. En cuanto a los accesorios están tratados con gran naturalismo, al igual que toda la obra, estos accesorios que son las sabanas, mantas y tablero sirven para tapar la desnudes del personaje, ya que David quiso tapar con estos elementos todo topo de insinuación sexual que pudiera suscitarse, ya que el personaje recibe a su asesina en el baño que es una joven mujer que lo acuchillo repentinamente. También se da la claridad y brillantez como características esenciales que definen a las formas volumétricas en el espacio que caracterizan a la figura dándose una fuerza expresiva algo misteriosa. Se deja ver la armonía y proporción del cuerpo, donde ningún elemento o parte del cuerpo aparece de forma desordenada o fuera de contexto. Por ultimo podemos agregar que en la obra se da un gesto sublime creando una gran elocuencia entre todas las partes y en función de un todo.

servido por  alberka 10 enero 2008

 

Poesía selección personalizada

imagen para poema de Manuel Altolaguirre

Poesía de Manuel Altolaguirreropa-tendida

 

Separación

Mi soledad llevo dentro,
torre de ciegas ventanas.

Cuando mis brazos extiendo
abro sus puertas de entrada
y doy camino alfombrado
al que quiera visitarla.
Pintó el recuerdo los cuadros
que decoran sus estancias.
Allí mis pasadas dichas
con mi pena de hoy contrastan.

¡Qué juntos los dos estábamos!
¿Quién el cuerpo? ¿Quién el alma?
Nuestra separación última,
¡qué muerte fue tan amarga!

Ahora dentro de mí llevo
mi alta soledad delgada.

-o-

Pozo

Pozo

Poesía

 

POR DENTRO
Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
Miran profundos, me miran
me están mirando por dentro.
Yo pensativo, sin ojos,
con los párpados abiertos,
tanto dolor disimulo
como desgracias enseño.
El aire me está mirando
y llora en mi oscuro cuerpo;
su llanto se entierra en carne,
va por mi sangre y mis huesos,
se hace barro y raíces busca
con las que brotar del suelo.
Mis ojos grandes, pegados
al aire, son los del cielo.
En la memoria del aire
estarán mis sufrimientos.

-o-

Jorge Luis Borges.

Poema De Un Recuerdo

Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descalzar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.

-o-

Acción Poética

EL REMORDIMIENTO

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado.

Jorge Luis Borges.

-o-

Gabriela Mistral

horizonte melancólico

Del nicho helado en que los hombres te pusieron

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,

te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!

-o-

Vicente Aleixandre

vuela de cultura inquieta

EL CUERPO Y EL ALMA

Pero es más triste todavía, mucho más triste.
Triste como la rama que deja caer su fruto para nadie.
Más triste, más. Como ese vaho
que de la tierra exhala después la pulpa muerta.
Como esa mano que del cuerpo tendido
se eleva y quiere solamente acariciar las luces,
la sonrisa doliente, la noche aterciopelada y muda.

Luz de la noche sobre el cuerpo tendido sin alma.
Alma fuera, alma fuera del cuerpo, planeando
tan delicadamente sobre la triste forma abandonada.
Alma de niebla dulce, suspendida
sobre su ayer amante, cuerpo inerme
que pálido se enfría con las nocturnas horas
y queda quito, solo, dulcemente vacío.

Alma de amor que vela y se separa
vacilando, y al fin se aleja tiernamente fría.

-o-

Rosalía de Castro

Rosalia de Castro

Negra Sombra, poema de Rosalía de Castro de la obra “Follas Novas” (1880).

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.

 

En castellano:

Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
vuelves haciéndome burla.

Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.

En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
no me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.

-o-

Leopoldo Panero

tristeza serena

LA SERENA TRISTEZA Y EL DOLOR-DEL HOMBRE

No sé de donde brota la tristeza que tengo.

Mi dolor se arrodilla, como el tronco de un sauce,

sobre el agua del tiempo, por donde voy y vengo,

casi fuera de madre, derramado en el cauce.

Lo mejor de mi vida es el dolor.

Tú sabes como soy.

Tú levantas esta carne que es mía.

Tú esta luz que sonrosa las alas de las aves,

Tú esta noble tristeza que llaman alegría.

¡ Cómo el último rezo de un niño que se duerme,

y con la voz nublada de sueño y de pureza

se vuelve hacia el silencio,

yo quisiera volverme hacia Ti,

y en tus manos desmayar mi cabeza !

Soy el huésped del tiempo,

soy, Señor, caminante que se borra en el bosque

y en la sombra tropieza,

tapado por la nieve lenta de cada instante,

mientras busco el camino que no acaba ni empieza.

Soy el hombre desnudo.

Soy el que nada tiene.

Soy siempre el arrojado del propio paraíso.

Soy el que tiene frío de si mismo.

El que viene cargado con el peso de todo lo que quiso.

Lo mejor de mi vida es el dolor.

¡ Oh lumbre seca de la material !

¡ Oh racimo estrujado !

haz de mi pecho un lago de clara mansedumbre.

¡ Señor, Señor!

Desata mi cuerpo maniatado

-o-

Martí y Pól

miquel marti i pol

Un día estaré muerto…

Un día estaré muerto
y aún quedará la tarde
en la paz de los caminos,
en los verdes sembrados,
en los pájaros y el aire
quietamente amigo,
y en el paso de esos hombres
que desconozco y que amo.
Un día estaré muerto
y aún quedará la tarde
en los ojos de la mujer
que se acerca y me besa,
en la música antigua
de cualquier tonada,
o aún en un objeto,
el más íntimo y claro,
o puede que en mis versos.
Decidme qué prodigio
hace a la tarde tan dulce
y tan intensa a la vez,
y a qué prado o a qué nube
he de atribuir mi gozo;
porque me sé perdurable
en cuanto me rodea,
y sé que alguien, en el tiempo,
conservará mi recuerdo.

De “Palabras al viento”
Versión de Adolfo García Ortega
Un día estaré muerto…

-o-

Agustín García Calvo

Del libro de los conjuros. Cómo puedes tú tener un nombre entre los hombres? Ni aunque sea un verbo que diga “Pasó”, “Pasará”, “Pasar”, ¿ cómo pueden hablar de ti los hombres? .Es mentira en flor; semilla es de sus errores: Porque, si te nombran, parece que ya saben lo que eres, y hasta pueden creer que te conocen; .Y se dicen “Sí, ya sé que viene; así que , entonces, hago testamento”, “me arreglo con Dios” O “disfruto todo lo que pueda abarcar de aquí hasta el tope”. .Ah, ¡qué mala fe la de esa voz que a ti te esconde y te vuelve blanca idea y te da en el tiempo hora, Tú que el tiempo pariste con dolores! .Sí: también -lo sé- Mentira son los otros nombres, Y si digo `rosa´, La rosa sin más se me queda helada en los labios diciendo `rosa, rosae´; .o si ahora -¿ves?- he dicho `labios´, con el roce de su nombre secos mis labios están, y besar no saben, sino sólo matando lo que toquen. Pero el tuyo es Quizá raíz de todo nombre; y si a ti del tuyo te libran y ya nunca más te saben, Quizá vivan las rosas y los hombres.

-0-

Gerardo de Diego

El sueño

Apoya en mí la cabeza,
si tienes sueño.
apoya en mí la cabeza,
aquí, en mi pecho.
Descansa, duérmete, sueña,
no tengas miedo del mundo,
que yo te velo.
Levanta hacia mí tus ojos,
tus ojos lentos,
y ciérralos poco a poco
conmigo dentro;
ciérralos, aunque no quieras,
muertos de sueño.

Ya estás dormida. Ya sube,
baja tu pecho,
y el mío al compás del tuyo
mide el silencio,
almohada de tu cabeza,
celeste peso.
Mi pecho de varón duro,
tabla de esfuerzo,
por ti se vuelve de plumas,
cojín de sueños.
Navega en dulce oleaje,
ritmo sereno,
ritmo de olas perezosas
el de tus pechos.
De cuando en cuando una grande,
espuma al viento,
suspiro que se te escapa
volando al cielo,
y otra vez navegas lenta
mares de sueño,
y soy yo quien te conduce
yo que te velo,
que para que te abandones
te abrí mi pecho.
¿Qué sueñas?  ¿Sueñas?  ¿Qué buscan
– palabras, besos –
tus labios que se te mueven,
dormido rezo?
Si sueñas que estás conmigo,
no es sólo sueño;
lo que te acuna y te mece
soy yo, es mi pecho.

Despacio, brisas, despacio,
que tiene sueño.
Mundo sonoro que rondas,
hazte silencio,
que está durmiendo mi niña,
que está durmiendo
al compás que de los suyos
copia mi pecho.
Que cuando se me despierte
buscando el cielo
encuentre arriba mis ojos
limpios y abiertos.

-o-

Luis Cernuda

Donde habite el olvido,

En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

-o-

Pablo Neruda

ausencia

Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.
Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.

Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,

para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

-o-

Miguel Hernandez

Miguel-Hernandez

Elegía a Ramón Sijé

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha

muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien

tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas…
de almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

-o-

CELAYA

DESPEDIDA

Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.

Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.

Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.

Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!

Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.

EPÍLOGO

Y al fin reina el silencio.
Pues siempre, aún sin quererlo,
guardamos un secreto.

-o-

Rubén Dario

 

Lamberti

Urna votiva

A Lamberti.

Sobre el caro despojo esta urna cincelo;

un amable frescor de inmortal siempreviva

que decore la greca de la urna votiva

en la copa que guarda rocio del cielo;

una alondra fugaz sorprendida en el vuelo

cuando fuese a cantar en la rama de oliva,

una estatua de Diana en la selva nativa

que la Musa Armonía envolviera en su velo.

Tal, si fuese escultor, con amor cincelara

en el mármol divino que me brinda Carrara,

coronando la obra una lira, una cruz;

y sería mi sueño, al nacer de la aurora,

contemplar, en la faz de una niña que llora,

una  lágrima llena de amor y de luz.

 -o-

Poesía de Pablo Neruda

abrazo-literarioOda a la tristeza

Tristeza, escarabajo
de siete patas rotas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
Aquí no entras.
No pasa.
Ándate.
Vuelve
al sur con tu paraguas,
vuelve
al norte con tus dientes de culebra.
Aquí vive un poeta.
La tristeza no puede
entrar por estas puertas.
Por las ventanas
entra el aire del mundo,
las rojas rosas nuevas,
las banderas bordadas
del pueblo y sus victoria.
No puedes.
Aquí no entras.
Sacude
tus alas de murciélago,
yo pisaré las plumas
que caen de tu mano,
yo barreré los trozos
de tu cadáver hacia
las cuatro puntas del viento,
yo te torceré el cuello,
te coseré los ojos,
cortaré tu mortaja
y enterraré, tristeza, tus huesos roedores
bajo la primavera de un manzano.Oda a la tristeza

-o-

Julia de Burgos

Julia de Burgos

Alba de mi silencio

En ti me he silenciado…
El corazón del mundo
está en tus ojos, que se vuelan
mirándome.

No quiero levantarme de tu frente fecunda
en donde acuesto el sueño de seguirme en tu alma.

Casi me siento niña de amor que llega hasta los pájaros.
Me voy muriendo en mis años de angustia
para quedar en ti
como corola recién en brote al sol…

No hay una sola brisa que no sepa mi sombra
ni camino que no alargue mi canción hasta el cielo.

¡Canción silenciada de plenitud!
En ti me he silenciado…

La hora más sencilla para amarte es ésta
en que voy por la vida dolida del alba.

-o-

Poesía de Federico García Lorca

Alba

Mi corazón oprimido
Siente junto a la alborada
El dolor de sus amores
Y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
Semilleros de nostalgias
Y la tristeza sin ojos
De la médula del alma.
La gran tumba de la noche
Su negro velo levanta
Para ocultar con el día
La inmensa cumbre estrellada.

¡Qué haré yo sobre estos campos
Cogiendo nidos y ramas
Rodeado de la aurora
Y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
Muertos a las luces claras
Y no ha de sentir mi carne
El calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
En aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
Como una estrella apagada.

-o-

Flores Para Los Muertos

Texto de Concha Reviriego Almohalla publicado en Antropos  el 16 de Marzo de este año.

“Pero yo… sintiéndome ya hombre por lo cobarde, hacía lo que hacemos todos cuando somos mayores y presenciamos dolores e injusticias: no quería verlo.” La frase de un insigne escritor va que ni pintada para un pensamiento que hoy me ocupa: La negación de la evidencia, en especial, cuando ésta es dolorosa. Un ejemplo: La muerte. Cubrimos nuestros ojos con las manos, miramos hacia otro lado, no queremos “ni oír hablar” de ella.. Nos molesta. Nos aturde. Nos asusta. Negar la evidencia es práctica corriente; otro modo de escapar a la desgracia que nos aqueja se centra en transformarla en algo más aceptable. Cubrir la fealdad, con un maquillaje de belleza: ensalzar los altos valores del dolor y del sacrificio, hasta santificarlos. ¿Quién no ha reparado y pensado alguna vez en las flores de los cementerios?  ¿Quién no ha visto u oído en algún momento productos comerciales? Por ejemplo: la contemporánea serie de la televisión  estadounidense “Criando malvas”,  que se ríe de la gracia que tiene  morir y resucitar; pero ¡ay! si te pasas un pelín de lo establecido -que ahí también hay normas-. Nos escapamos. Nos escondemos. Jugamos con la muerte. Convertimos su imagen en disfraz de carnaval, fabricamos dulces y apetitosas comidas que deleitan nuestros paladares. “Flores para los muertos”, pregón de vendedores, título de canciones, dichos populares; frase tan conocida como extendida por la faz de la Tierra. Negamos la muerte. Tenemos filosofías que así lo explican, creencias a las que agarrarnos;  dogmas de fe. Explicaciones varias que, profusamente extendidas, ampliamente mantenidas y siempre transmitidas de generación en generación,  justifican la muerte física; pero nos convencen de que nosotros (nuestro yo verdadero) no muere; y lo creemos a pie juntillas; aunque de vez en cuando alguien lo ponga en duda, apostamos por la eternidad. Le  jugamos una partida al destino trazado con tanta frialdad, con tanta seguridad en sí mismo: Montamos fiestas para los muertos. Les dedicamos al menos un día al año en el que convertimos en jardines plagados de bellas y coloridas flores su espacio urbano y su aposento individual. Así lo hacemos año tras año, temporada tras temporada. Así vivimos los vivos que recordamos a los muertos. Así soportamos el dolor de su pérdida; así soportamos mejor la verdad que nos aterra. De este modo, negamos la existencia de lo desagradable a nuestros ojos, y vivimos aferrados a la vida; a una existencia que sentimos y queremos eterna. La flores llevan luz, vida, y calor humano a un lugar que, a falta de creencias, de  ritos y de símbolos que nos recuerden que la muerte no existe, nunca se habría creado. La dualidad oscuridad/ muerte queda sustituida por la dualidad luz/vida. No les olvidamos; se lo decimos  con nuestras palabras y con nuestras obras.  Actuamos como si ellos  gozasen junto a nosotros de las ofrendas que les dedicamos, con ese puñado  de amor simbolizado en unas flores, elegidas con  esmero, con una finalidad muy concreta: entregarlas a un ser amado; depositarlas sobre su tumba, el punto de la tierra, el espacio que utilizamos para estar más cerca de él.  Y así nos lo creemos, así nos consolamos y nos damos gusto a nosotros mismos.

Flores para la vida que se impone sobre la muerte, tan arrogante, tan segura de sí misma. La vida renovándose día a día,  seguirá… y seguirá… per saeculan. saeculorun. Amén.

mas vale morir

La Puerta de los Pueblos

La palabra cementerio viene del griego (koimeterion) y en español significa “dormitorio”. Esta palabra fue introducida por los cristianos. Antes del cristianismo al lugar donde enterraban a los muertos se le llamaba “necrópolis” (ciudad de los muertos, en español).
Con la esperanza cristiana en la resurrección se le cambió el nombre por “dormitorio”, de ahí que los cristianos decimos que los muertos están “descansando en paz” a la espera de la resurrección.

Para nosotros “La Puerta de las Pueblos” los cementerios son el lugar donde descansa el pueblo desde que este existe y esta entrada es un homenaje a todos nuestros antepasados que descansan en estos lugares sagrados.

Usualmente, los cementerios son comunitarios, es decir, en dicho lugar se encuentran las tumbas de los miembros de la comunidad, sin llegar a ser tumbas colectivas, pues cada difunto tiene su propio espacio determinado aunque, por decisión familiar, también pueden enterrarse varios familiares en el mismo lugar.

La mayoría de los cementerios se destinan a cadáveres humanos, aunque, desde la Antigüedad, existían necrópolis para ciertos animales, como el Serapeum de Saqqara, en Egipto. Actualmente también existen cementerios de animales para enterrar a las mascotas fenecidas. En el caso de los humanos, actualmente existen los cementerios parques, lugares que han sido muy comunes durante los últimos 30 años y que se han masificado para que las personas puedan ser sepultadas.

Cementerio San Rafael Puerta Fuensanta

Cementerio San Rafael Puerta Fuensanta

Puerta de Antella Nueva

Puerta de Antella Nueva

Puerta de Antella Antigua

Puerta de Antella Antigua

Antiguo cementerio de Begoña Bilbao

Antiguo cementerio de Begoña Bilbao

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Puerta de Bétera.

Puerta-de-Jerez-de-los-Caballeros

Puerta de Jerez de los Caballeros

 

buñol (4)

Puerta civil de Buñol

Castillo de Montesa

Castillo de Montesa

cementerio de Salvatierra de Tormes Salamanca

cementerio de Salvatierra de Tormes Salamanca

Puerta de Cocentaina

Puerta de Cocentaina

 Puerta de Alicante

Puerta de Alicante

La Puerta de Naquera

La Puerta de Náquera

Puerta de Serra

Puerta de Serra

Puerta de Sueca

Puerta de Sueca

puerta de Cantillana, Sevilla

puerta de Cantillana, Sevilla

Puerta de Fuente Alamo

Puerta de Fuente Álamo

Puerta Lateral de Montesa

Puerta Lateral de Montesa

Puerta principal de Montesa

Puerta principal de Montesa

Puerta de Paracuellos

Puerta de Paracuellos

Puerta de Pedralba

Puerta de Pedralba

Puerta de Vilaboa

Puerta de Vilaboa

Puerta de Villalpardo - Cuenca

Puerta de Villalpardo – Cuenca

Puerta antigua de Cocentaina

Puerta antigua de Cocentaina

Puerta de Alconera

Puerta de Alconera

Puerta de Alcublas

Puerta de Alcublas

Puerta de Alcublas homenaje

Puerta de Alcublas homenaje

Puerta de Benicolet

Puerta de Benicolet

Puerta de Benifarach

Puerta de Benifarach

Puerta de Carpesa

Puerta de Carpesa

Puerta de Cocentaina

Puerta de Cocentaina

Puerta de Zafra

Puerta de Zafra

Santuario de Huanca Cusco

Santuario de Huanca Cusco